El comentario de hoy, jueves 11 de diciembre 2025
Si la memoria no me falla, desde hace un año, en ocasión de su II Informe de Gobierno, el gobernador Salomón Jara dejó entrever la posibilidad de hacer ajustes en su equipo de trabajo. Esto es, realizar los cambios o enroques, sobre todo, cuando se ha hecho una evaluación del trabajo que ha desplegado cada funcionario en dependencias o entidades. No hay que olvidar que más allá de compromisos o lealtades; activismo o pago de favores, lo que cuenta al final es el desempeño y la vocación de servicio.
Sin embargo, ha pasado un año más y el ejecutivo ha llegado a la mitad de su gestión, con las mismas caras al frente de los cargos públicos. Es obvio que los hay que han hecho un buen trabajo, pero son contados. Poco se sabe de los avances en torno al Plan Estatal de Desarrollo y de los ejes rectores del mismo. Si bien se ha impulsado un nuevo estilo de gobernar y hasta de rendir cuentas como se ha visto en los últimos días, con los informes regionales de gobierno en diversas cabeceras municipales, ello no significa que Oaxaca haya salido de su rezago ancestral.
No es un secreto que Jara Cruz llegó a la cabeza del Poder Ejecutivo con un equipo de medio pelo. Con excepción de pocos elementos con experiencia probada en asuntos públicos, la mayoría ha ido, incluso hasta hoy en día, dando bandazos. Es decir, no han superado la famosa curva del aprendizaje. Siguen tapados como al principio. Las torpezas de algunos le han revirado al ejecutivo. Uno de los rubros es la falsa austeridad. Esto es, el dispendio sigue viento en popa.
En efecto, hay áreas en donde la austeridad es una ficción. Si en el 2024 los arreglos de papel picado para la fiesta de Muertos costaron 3 millones, los de plástico y manufactura china de este año, se estimaron en más de 11 millones de pesos. En La Guelaguetza se gastaron 162 millones. Una bicoca cuando se trata del dinero público. ¿Y quién audita al Congreso del Estado, cuyos jerarcas se chutaron en menos de 9 meses, el presupuesto 2025, es decir, 556.5 millones de pesos?
En el rubro de inseguridad vamos de mal en peor. Robos y asaltos a plena luz del día y hasta ejecuciones y ajustes de cuentas, en la misma ciudad o zona conurbada. Ahí está Juchitán que sigue como una piedra en el zapato para la Primavera Oaxaqueña, pero los capos responsables de la violencia, como si nada.
Sin duda se ha avanzado en otros rubros, aunque de manera modesta. Hace falta mucho por hacer, empezando por apretar las tuercas en el gabinete, en donde muchos se asumen una casta divina, bordados a mano o fuera de la realidad, pero desleales al ejecutivo estatal y al pueblo de donde comen. (JPA)

